St. Paul Center for Biblical Theology

New Day Dawns

Readings:
Nehemiah 8:2-6,10
Psalms 19:8-10,15
1 Corinthians 12:12-30
Luke 1:1-4, 4:14-21


The meaning of today's Liturgy is subtle and many-layered.

We need background to understand what's happening in today's First Reading.

Babylon having been defeated, King Cyrus of Persia decreed that the exiled Jews could return home to Jerusalem. They rebuilt their ruined temple (see Ezra 6:15-17) and under Nehemiah finished rebuilding the city walls (see Nehemiah 6:15).

The stage was set for the renewal of the covenant and the re-establishment of the Law of Moses as the people's rule of life. That's what's going on in today's First Reading, as Ezra reads and interprets (see Nehemiah 8:8) the Law and the people respond with a great "Amen!"

Israel, as we sing in today's Psalm, is rededicating itself to God and His Law. The scene seems like the Isaiah prophecy that Jesus reads from in today's Gospel.

Read all of Isaiah 61. The "glad tidings" Isaiah brings include these promises: the liberation of prisoners (61:1); the rebuilding of Jerusalem, or Zion (61:3-4; see also Isaiah 60:10); the restoration of Israel as a kingdom of priests (61:6; Exodus 19:6) and the forging of an everlasting covenant (61:8; Isaiah 55:3). It sounds a lot like the First Reading.

Jesus, in turn, declares that Isaiah's prophecy is fulfilled in Him. The Gospel scene, too, recalls the First Reading. Like Ezra, Jesus stands before the people, is handed a scroll, unrolls it, then reads and interprets it (compare Luke 4:16-17,21 and Nehemiah 8:2-6,8-10).

We witness in today's Liturgy the creation of a new people of God. Ezra started reading at dawn of the first day of the Jewish new year (see Leviticus 23:24). Jesus too proclaims a "sabbath," a great year of Jubilee, a deliverance from slavery to sin, a release from the debts we owe to God (see Leviticus 25:10).

The people greeted Ezra "as one man." And, as today's Epistle teaches, in the Spirit the new people of God - the Church - is made "one body" with Him.

Direct download: C_3_Ordinary_16.mp3
Category:Sunday Bible Reflections -- posted at: 12:00pm EST

Lecturas:

Nehemías 8,2-6,10

Salmo 19,8-10,15

1 Corintios 12,12-30

Lucas 1,1-4; 4,14-21

El significado de la Liturgia de este día es sutil y tiene muchos niveles de sentido.

Para comprender qué está pasando en la primera lectura de hoy, es necesario conocer sus antecedentes.

Una vez que Babilonia fue derrotada, el rey Ciro de Persia decretó que los judíos exiliados podrían volver a Jerusalén. Éstos, reconstruyeron su templo arruinado (cfr. Esd 6,15-17) y, bajo el liderazgo de Nehemías, levantaron de nuevo las murallas de la ciudad (cfr. Ne 6,15).

Todo estaba listo para la renovación de la Alianza y el restablecimiento de la Ley de Moisés como la regla de vida del pueblo. De ello trata la primera lectura de hoy, en la que Esdras lee e interpreta la Ley (cfr. Ne 8,8)  y el pueblo responde con un gran “¡Amén!”

 

Israel se dedica de nuevo a Dios y a su Ley, como cantamos en el salmo de hoy. La escena se asemeja a  la profecía de Isaías que Jesús lee en el Evangelio de este domingo.

Hay que leer todo Isaías 61. Las buenas nuevas que nos trae el profeta incluyen estas promesas: la liberación de los cautivos (61,1), la reconstrucción de Jerusalén o Sión (61, 3.4; cfr. Is 60,10), la restauración de Israel como reino de sacerdotes (61,6; cfr. Ex 19,6) y la forja de una nueva alianza eterna (61,8; cfr. Is 55,3). Todo esto es muy parecido a lo que nos dice la primera lectura. 

Por su parte, Jesús declara que la profecía de Isaías se cumple en Él.  La escena del Evangelio recuerda también la primera lectura. Así como Esdras, Jesús está de pie ante el pueblo, recibe un pergamino, lo desenrolla y lo interpreta (comparen Lc 4,16-17.21 con Ne 8,2-6, 8-10).

En la Liturgia de hoy atestiguamos la creación del nuevo pueblo de Dios. Esdras comenzó su lectura en el alba del primer día de un nuevo año judío (cfr. Lv 23,24). Jesús también proclama un “sábado”, un gran año jubilar, una liberación de la esclavitud del pecado, la dispensa de nuestra deuda con Dios (Lv 25,10).

El pueblo aclamó a Esdras “como un solo hombre”. Y, como la epístola de hoy enseña, en el Espíritu, el nuevo pueblo de Dios, la Iglesia, es hecha “un cuerpo” con Cristo.

Category:general -- posted at: 12:00pm EST

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