St. Paul Center for Biblical Theology

Readings:

Numbers 11:25–29  

Psalm 19:8,10,12–14

James 5:1–6  

Mark 9:38–48

 

Today’s Gospel begins with a scene that recalls a similar moment in the history of Israel, the episode recalled in today’s First Reading. The seventy elders who receive God’s Spirit through Moses prefigure the ministry of the apostles.

 

Like Joshua in the First Reading, John makes the mistake of presuming that only a select few are inspired and entrusted to carry out God’s plans. The Spirit blows where it wills (see John 3:8), and God desires to bestow His Spirit on all the people of God, in every nation under heaven (see Acts 2:5, 38).

 

God can and will work mighty deeds through the most unexpected and unlikely people. All of us are called to perform even our most humble tasks, such as giving a cup of water, for the sake of His name and the cause of His kingdom.

 

John believes he is protecting the purity of the Lord’s name. But, really, he’s only guarding his own privilege and status. It’s telling that the apostles want to shut down the ministry of an exorcist. Authority to drive out demons and unclean spirits was one of the specific powers entrusted to the Twelve (see Mark 3:14–15; 6:7, 13).

 

Cleanse me from my unknown faults, we pray in today’s Psalm. Often, like Joshua and John, perhaps without noticing it, we cloak our failings and fears under the guise of our desire to defend Christ or the Church.

 

But as Jesus says today, instead of worrying about who is a real Christian and who is not, we should make sure that we ourselves are leading lives worthy of our calling as disciples (see Ephesians 1:4).

 

Does the advice we give, or the example of our actions, give scandal—causing others to doubt or lose faith? Do we do what we do with mixed motives instead of seeking only the Father’s will? Are we living, as this Sunday’s Epistle warns, for our own luxury and pleasure, and neglecting our neighbors?

 

We need to keep meditating on His Law, as we sing in today’s Psalm. We need to pray for the grace to detect our failings and to overcome them.

Direct download: B_26_2015_Ordinary.mp3
Category:Sunday Bible Reflections -- posted at: 12:00pm EST

Lecturas:
Números 11, 25–29
Salmo 19,8.10.12–14
Santiago 5, 1–6
Marcos 9, 38–48

 


El evangelio de est domingo presenta una escena que recuerda otro momento de la historia de Israel: el episodio que escuchamos en la primera lectura. Los setenta ancianos que reciben el Espíritu de Dios por medio de Moisés, anticipan el ministerio de los apóstoles.

Como Josué en la primera lectura, Juan se equivoca al suponer que solo unos pocos selectos serán inspirados y encargados de llevar a cabo los planes de Dios. El Espíritu sopla donde quiere (cfr. Jn 3, 8) y Dios desea otorgarlo a todo su pueblo, en todas la naciones que hay bajo el cielo (cfr. Hch 2, 5.38).

Dios puede y podrá actuar con gran poder a través de personas ordinarias, de quienes no se espera gran cosa. Todos estamos llamados a realizar incluso las tareas más sencillas, como dar un vaso de agua a alguien en su nombre y por la causa de su reino.

Juan pretende estar protegiendo la pureza del nombre del Señor. Sin embargo, en realidad, solo está guardando sus propios privilegios y estatus. Es notable que los apóstoles quieren detener el ministerio de un excorcista. Esto se debe a que la autoridad de expulsar demonios y espíritus inmundos fue uno de los poderes específicos otorgados a los Doce (cfr. Mc 3,14-15; 6,7.13).

“Absuélveme de las faltas que se me ocultan”, oramos en el salmo de hoy. Muchas veces, como Josué y Juan, talvez sin darnos cuenta, escondemos nuestras faltas y miedos bajo la pretensión de estar defendiendo a Cristo o a la Iglesia.

Sin embargo, como nos dice Jesús en el Evangelio, en vez de preocuparnos sobre quién es un verdadero cristiano y quién no, más bien debemos empeñarnos en vivir de acuerdo con nuestra vocación de discípulos (cfr. Ef 1,4).

¿El consejo que damos o nuestro testimonio de vida, son causa de escándalo, de modo que hacen a otros dudar o perder la fe? ¿Hacemos lo que debemos por amor a la voluntad del Padre, o por otros motivos?

Necesitamos seguir meditando en su Ley, como cantamos en el salmo de hoy. Debemos pedir en la oración la gracia para ver nuestras propias faltas y superarlas.

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Category:general -- posted at: 12:00pm EST

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