St. Paul Center for Biblical Theology

Lecturas:
Sirácida 3,2-6.12-14
Salmo 128, 1-5
Colosenses 3,12-21
Lucas 2, 22-40

¿Porqué Jesús escoge ser el bebé de una madre y un padre, y pasar casi toda su vida –excepto sus últimos años- en una familia humana ordinaria? En parte, para revelar el plan de Dios, de que todos vivan como una “familia santa” en su Iglesia (cf. 2Co 6,16-18). En la Sagrada Familia de Jesús, María y José, Dios revela nuestro verdadero hogar. Tenemos que vivir como sus hijos, “elegidos, santos y queridos,” como dice la Segunda Lectura.

Los consejos familiares que escuchamos en las lecturas de esta semana –para madres, padres e hijos- son todos prácticos y formales. Los hogares felices son fruto de nuestra fidelidad al Señor, cantamos en el salmo de hoy.

Pero la Liturgia nos invita a más: a ver que al cumplir nuestras obligaciones y relaciones familiares, nuestras familias se convierten en heraldos de la familia de Dios; esa que Él quiere crear en la tierra.

Eso es lo que observamos en el Evangelio del domingo. Es notorio que José y María no son identificados por su nombre, pero son llamados “sus padres” y también se hace referencia a ellos por separado como su “madre” y su “padre”. Se pone énfasis en los lazos familiares que los unen al “niño Jesús”.

Como el varón primogénito de su familia, Jesús es consagrado al Señor. Pero además es el Primogénito de la creación, el primogénito resucitado de entre los muertos, el predestinado a ser el primogénito de muchos hermanos (cf. Col 1,15; Rm 8,29). Por Él, por su sagrada familia, todas las familias del mundo serán bendecidas (cf. Ef 3,15).

También es significativo que toda la escena descrita tiene lugar en el Templo. El Templo, leemos ahí, es la casa de Dios, su morada (cf. Lc 19,46). Pero también es imagen de la familia de Dios: la Iglesia (cf. Ef 2,19-22; Hb 3,3-6; 10,21).

En nuestras familias hemos de construir este hogar, esta familia, este templo vivo de Dios. Hasta que Él nos revele su nueva morada entre nosotros y diga de cada persona: “Yo seré Dios para él, y él será hijo para mí” (Ap 21,3.7).

Direct download: B_Holy_Family_Spn.mp3
Category:general -- posted at: 12:00pm EST

Readings:
Sirach 3:2-6,12-14
Psalm 128:1-2, 3, 4-5
Colossians 3:12-21
Luke 2:22-40

Why did Jesus choose to become a baby born of a mother and father and to spend all but His last years living in an ordinary human family? In part, to reveal God's plan to make all people live as one “holy family” in His Church (see 2 Corinthians 6:16-18).

In the Holy Family of Jesus, Mary and Joseph, God reveals our true home. We're to live as His children, “chosen ones, holy and beloved,” as the First Reading puts it.

The family advice we hear in today's readings – for mothers, fathers and children – is all solid and practical. Happy homes are the fruit of our faithfulness to the Lord, we sing in today's Psalm. But the Liturgy is inviting us to see more, to see how, through our family obligations and relationships, our families become heralds of the family of God that He wants to create on earth.

Jesus shows us this in today's Gospel. His obedience to His earthly parents flows directly from His obedience to the will of His heavenly Father. Joseph and Mary aren't identified by name, but three times are called “his parents” and are referred to separately as his “mother” and “father.” The emphasis is all on their “familial” ties to Jesus. But these ties are emphasized only so that Jesus, in the first words He speaks in Luke's Gospel, can point us beyond that earthly relationship to the Fatherhood of God.

In what Jesus calls “My Father's house,” every family finds its true meaning and purpose (see Ephesians 3:15). The Temple we read about in the Gospel today is God's house, His dwelling (see Luke 19:46). But it's also an image of the family of God, the Church (see Ephesians 2:19-22; Hebrews 3:3-6; 10:21).

In our families we're to build up this household, this family, this living temple of God. Until He reveals His new dwelling among us, and says of every person: “I shall be his God and he will be My son” (see Revelation 21:3,7).

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Category:general -- posted at: 12:00pm EST

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